24 septiembre 2016

La postal

higuera_azul_atardecer_canarias_campo
El Hierro ©Somerset Harris 2016


17 septiembre 2016

Mi mesa 3.0



- Mi mesa en 1991 -

Hace un tiempo me dio por desempolvar mi viejo equipo de música. Tengo una ristra enorme de vinilos pero ya no tengo tocadiscos, también cajones repletos de casetes con carátulas ilustradas por amigos y que mis hijos codician y cedés que hace ya una década que no toco. Cogí uno al azar y resultó ser un recopilatorio de Win Mertens. Para quien no lo sepa, es un pianista belga de estilo minimalista capaz de convertir lo repetitivo en algo emocionante. A finales de los ochenta y principios de los noventa tenía mucho éxito y daba largas giras por toda España (sí, no todo son verbenas). Era la época de la música tribal, el New Age, jazz fusión... de películas de culto tan impactantes como las de Peter Greenaway "El vientre del arquitecto" o "El cocinero, el ladrón, su mujer y su amante"...

En España enfilábamos entusiasmados hacia la Expo 92 y las Olimpiadas de Barcelona, convencidos de que íbamos a petar el mundo y sin sospecharlo le dimos cuerda al monstruo de los grandes pufos económicos urdidos entre políticos, empresarios y constructores. Y como ya éramos globales, el pinchazo de la burbuja inmobiliaria de Japón nos contagió una grave crisis económica (la del 93) con 3 devaluaciones de la peseta y un 20% de paro, que borró del mapa las antiguas grandes manufactureras de bienes de consumo y dejó agónicas las empresas de servicios de la generación de nuestros padres.

Yo rondaba los veinte y compaginaba la facultad con colaboraciones en el estudio de arquitectura de José Luis Esparza, luego en el estudio de diseño industrial de Bañó + Lax Asociados y al acabar la carrera, con el gran Eduardo Albors y las inolvidables tardes filosofando en torno a una paella de leña y cava en su terraza, con toda la extensión desde Torrent hasta el mar a nuestros pies.

Por aquél entonces los estudios de diseño aún no estaban informatizados, se trabajaba en equipo y a mano: planos, prototipos, maquetas, renders y presentaciones. Todo muy artesanal, nada de cascos mp3 y la peña mirando embebida durante horas un monitor. Había mucha tormenta de ideas, risas, cervezas, debate e inquietud no por cumplir sino por aportar. Un diseñador no era un técnico con conocimientos de autopromoción en las redes. Era un creativo transversal que buscaba su propio discurso manejando la tecnología y forzando a su favor los procesos industriales para darle, si cabe, una vuelta más de tuerca a un producto cada vez más bonito, cada vez más eficiente y cada vez más asequible.

Cada estudio tenía su estilo de funcionar, su filosofía, su idiosincrasia, pero si tenían algo en común los tres era la música como pegamento sensitivo y todos los días había dos temas que no podían faltar: "Maximizing the Audience" de Win Mertens y "Are you going with me?" de Pat Metheny. Cuando sonaban, siempre había alguien que subía el volumen y con el crescendo natural de estos dos temas el estudio entero se venía arriba. Era mítico.

Cuando empecé a trabajar por mi cuenta, a mediados de los noventa, mis mesas de estudio se fueron invadidas por aparatosos monitores de tubo, impresoras, scanner, tabletas A2... cada vez se parecía más a la sala de control de una central nuclear y al menos un 10% de mi tiempo se me escapaba peleándome con unos sistemas operativos que por aquel entonces eran bastante inestables y rudimentarios.

Poco a poco, la tecnología me ha permitido ir simplificando las cosas, reconquistando ese espacio vital en blanco, pero aún así dista mucho de esta foto que tiene tan sólo 25 años. Sueño con recuperar ese caos, pero esta vez virtual, en una enorme mesa digital y táctil donde todo esté en su memoria. Pero viendo el empeño de los fabricantes de hardware en crear tanta cuquería enana y portátil y el poco interés que le ponen en pensar a lo grande, me temo que cuando eso sea posible me pillará ya demasiado viejo.

** Valga la ironía que por aquél entonces, en la foto, estaba intentando diseñar un ratón capaz de reconocer el movimiento tridimensional.


Wim Mertens - Maximizing The Audience. (C) Les Disques Du Crépuscule, 1984.





Pat Metheny and The Metropole Orchestra - Are you going with me?. The North Sea Jazz Festival, Netherlands 2003.


18 enero 2016

El increíble hombre menguante



increible_hombre_menguante


El increíble hombre menguante se despertó con los mismos dolores y náuseas que en estos últimos doscientos años le mantenían fundido en la nada un buen rato. Se repetían entonces angustiosos episodios de abatimiento en los que llegaba incluso a poner en duda la deidad de su empresa para luego encontrar paz con el compromiso de recuperar, pese a los siglos vividos, el derecho a sorprenderse y guardarse una pregunta para todo.

En cuanto logró centrar el dolor en un punto y recomponer su alma, se metió en el baño y abrió el agua caliente de la bañera de patas de león. Luego cruzó la habitación del hotel y se encaró a sus ventanales barrocos desde donde se podía ver en todo su esplendor el Englischer Garten y la periferia de recortes de colores que es Múnich en primavera. Pero no llegó a ello porque antes le asaltó a degüello la catastrófica decadencia de su propio reflejo cuyo torso inflaba y las extremidades menguaba hasta casi dotarle de un aspecto de hombre-batracio. Observó a sus espaldas a la chica en la cama que se desperezaba y que en un movimiento de brazos armoniosamente enlazado pescaba una botella de Veuve Clicquot de la cubitera.

- No tengas pánico, todos somos orgánicos - le adivinó divertida.

Tremendamente violento y sorprendido por verse tan expuesto, se volvió sin levantar la vista y abrió la caja fuerte del escritorio para sacar una beretta 92fs y dos cargadores que guardó en silencio en una pequeña mochila negra.

- ¿Vas a desayunar eso? - le preguntó en seco cruzando de nuevo la habitación.

- Lo mismo te espero - le vaciló sugerente apuntando la botella a sus grandes senos.

Majadera, insensata, piripi, niñata, masculló fuera de sí. De sus encuentros no rezumaba más que un sexo profuso que ella usaba con tácticas de emboscada para no extinguirse y a lo que él se entregaba incondicional con tal de mantenerse alejado del puto campo de batalla en el que se había convertido.

Sentado el hombre rana al borde de la bañera, maldiciendo iracundo su condena, de pronto reparó en el mensaje invisible que ella había escrito en el espejo la noche anterior y que ahora el vapor había revelado con premeditación. Y al leerlo intuyó la devastación emocional que anidaba en ella, el desaliento de quien se sabe mortal sin tener vida. El desamparo mal dismulado en indiferencia que le hizo un quiebro y le diluyó la rabia como dos azucarillos en un mar de ternura y pesar, dándole puntal a la determinación ciega que necesita cada día para renovar votos y seguir haciendo lo que sea que estuviera haciendo y de lo que si tú o yo intuyésemos lo más mínimo estaríamos criando malvas para la santa eternidad.


"Une immense espérance a traversé la terre.
Une immense espérance a traversé ma peur."




Ketchy Shuby - Devil and the Gun. "Still Making It Look Easy" 2014.